Ya casi termino una de las historias que he estado desarrollando. Hasta ahora, los temas y textos propios fueron plasmados en el formato cómic. En la época de la revista venezolana Clips (1987-1989) siempre dibujé mis historias. Rechacé varias propuestas para trabajar con un guionista, ya que por entonces me sentía suficientemente seguro acerca de mi manejo del lenguaje y, claro está, no tenía sentido posponer la publicación de un cómic enteramente mío para ilustrar textos ajenos. ¿Individualista? Si, seguro. ¿Porqué no iba a serlo?
Mi interés en el cómic ha ido decayendo con el tiempo, hasta el punto de que en los últimos dos años he producido apenas 1 o 2 trabajos ambiciosos. Próximamente haré una compilación de la mayoría de mi producción como historietista, desde 1987 hasta 2011, en forma de una edición digital que estará disponible para descargar desde mi otro blog:
wsorg.wordpress.com. Este e-book vendrá a ser como una despedida, ya que no tengo pensado volver a producir cómics. El formato ha dejado de interesarme.
El presente blog estará dedicado exclusivamente a los
libros escritos e ilustrados por mí. En su mayoría serán libros álbum, no necesariamente dirigidos al público infantil.
Una reflexión: en el fondo sigo haciendo cómics. Un libro álbum, al menos como yo lo concibo, es una secuencia gráfica, sólo que a un ritmo mucho más pausado que la historieta.
Otra: no me considero un escritor; me muevo al momento de crear entre dos aguas, la palabra y la imagen. Cuando escribo, casi siempre hay ya imágenes asociadas. Y cuando dibujo, en los entresijos de las figuras se cuelan las historias. Como autor ilustrador, "me pago y me doy el vuelto". No tengo necesidad de seguir el proceso, a veces arduo, de adaptar, traducir o complementar los textos concebidos por otro. Dicho sea, no hay nada reprochable en esta forma de trabajar: es el día a día de un ilustrador, algo inherente a la profesión.
Estimo que en unos 4 meses como máximo estaré culminando mi primer libro ilustrado.